“Vaya día, no sé que hacer, lo veo todo gris”, “No tengo ganas de nada”, “Tengo un mal día, motivación 0”… ¿te suenan? Pues no, no estás sola y sí, tiene solución.
Cuando quieres conseguir tus objetivos pero empiezan a aparecer inconvenientes por todos los lados o, simplemente, tienes un mal día, se puede hacer todo muy cuesta arriba, y necesitas un boost de energía para afrontarlo y poder ser productiva y seguir con tu ritmo de vida.

La motivación no llama a la puerta cuando lo necesitas, sino que viene gracias a tus propias acciones. Si te limitas a quedarte en la cama, quejándote o hablando de la mala suerte que tienes, no solucionarás nada.
Te propongo 9 tips que puedes poner en práctica ahora mismo para estar motivada incluso cuando tienes un mal día:
Escucha música animada
Sabemos que la música es capaz de alterar nuestras emociones y estado de ánimo, por lo que una forma que tienes de motivarte es poner una playlist de música alegre, animada. A mi me funciona genial algún día gris que estoy en casa, tengo mil tareas y no estoy inspirada, me pongo mi lista de “Good vibes” y mi mente ¡cambia de chip!
Busca en Spotify o en YouTube alguna lista de canciones del estilo “Happy beats” o “Mood booster”, dale al play y déjate llevar por el ritmo.
Objetivos a la vista
Ten tus objetivos, intenciones o afirmaciones siempre a la vista. Ya sea en el móvil como fondo de pantalla, en forma de post-it en la pared, en una pizarra o en el espejo.
Ver cada día un recordatorio constante de las metas que quieres alcanzar o de las intenciones que te ha propuesto es una práctica muy fácil de hacer y que tiene resultados muy positivos.
Mira a alguien siendo productivo
Si hay algo que realmente me motiva a levantarme y ponerme las pilas es ver a otras personas siendo productivas. Puede parecer una tontería, pero no lo es en absoluto.
Busca vídeos en YouTube por ejemplo de algún canal que te guste o busca al azar “Un día productivo en mi vida” o “Estudia conmigo” (si en tu caso el problema son los estudios)… Hay muchos, muchísimos, videos de este estilo y realmente ayudan: cuando los ves te entran ganas de ser igual o más productiva que esa persona y el día “no tan bueno” pasa a ser una nueva oportunidad para superarte a ti misma.
Cambia tu entorno
De las cosas que más me ponen de buen humor y me motivan es cambiar mi espacio. Limpia, organiza, redistribuye o redecora tu entorno (despacho, habitación, escritorio…). Tu espacio se verá reflejado en tu estado de ánimo, y un escritorio lleno de trastos y desordenado no ayuda nada a la motivación ni a tener la mente clara.
Pon cada cosa en su lugar, decora y crea un ambiente de paz e inspiración que te despierte la creatividad. La luz natural es una buena ayuda y una vela o una planta siempre vienen bien.
Crea un Vision Board
A veces el problema es que has perdido el foco, la visión global, el por qué haces lo que haces. Necesitas poder VER y recordar cada día aquello que quieres conseguir en tu vida.
Un tablero inspiracional o vision board consiste en un collage de imágenes de lugares o personas que te inspiran, frases y fotografías que muestran dónde quieres estar y cómo se ve el objetivo que quieres alcanzar.
Puedes hacerlo donde quieras, en el ordenador, en un tablón colgado de la pared o en un cuaderno que uses cada día. Lo interesante es que cada imagen te genere una reacción emocional que te motive a alcanzar tus metas.
Cada vez que te sientas desmotivada o que tengas un mal día, mira tu vision board y recuerda todo lo que puedes conseguir si te esfuerzas y sigues adelante.
Si quieres saber más sobre qué es y cómo hacer tu Vision Board, puedes leer este artículo.
Cambia tu mentalidad
Sé que es más fácil decirlo, y que cuando no estás motivado parece difícil hacerlo, pero se puede. Escribe 3 cosas por las que te sientas agradecido y céntrate en ellas, o escucha un podcast o mira un video que te transmita positividad.
Cambiar el chip está en tu mano, simplemente hazlo, sin excusas. Una mentalidad positiva es capaz de impulsarte en el día más gris.
Piensa en tu felicidad futura
Haz un ejercicio de imaginación y piensa en tu “felicidad futura”. Imagínate a ti misma mañana, lo bien que estarás cuando hayas terminado las tareas que tenías que hacer y la libertad que tendrás para hacer las otras cosas que te apetecen.
Piensa en la sensación de realización y plenitud que sentirás al haber terminado lo que estás apunto de empezar. Cuánto antes te pongas en marcha antes alcanzarás esa felicidad.
Aire fresco
Estar TODO el día en casa, oficina o biblioteca no es bueno. Todo el día encerrada, con luz artificial, sentada o sin respirar aire puro. Salir un poco cada día es perfecto para aumentar la motivación, y es la excusa perfecta por si llevas todo el día en pijama… ¡vístete y sal a la calle!
Sal a correr, practica tu deporte favorito al aire libre o simplemente sal a dar un paseo. Después te sentirás mejor, tendrás una mayor sensación de bienestar, y generarás endorfinas, ¡la hormona de la felicidad!
Piensa en las recompensas de entrar en acción
Por último, te recomiendo que pienses en las recompensas que tendrás cuando te hayas puesto las pilas, hayas entrado en acción y terminado lo que te propusiste. Estas recompensas pueden ser muy diversas: orgullo al ver que eres capaz y lo has conseguido, interés por seguir aprendiendo, curiosidad por averiguar qué es lo próximo que puedes lograr, haber dominado una habilidad nueva o recompensas como dinero o un trofeo.
Piensa en 6 resultados positivos o recompensas que obtenderás al ponerte en marcha y conseguir tus objetivos. Esto será el POR QUÉ quieres hacerlo y lo que te motivará a empezarlo, aún cuando no estás de humor.
Dicho todo esto, es muy importante que entres en acción. Sólo leer estos tips no sirve de nada, tienes que ponerlos en práctica, ver cuáles te funcionan mejor e intentar superarte cada día.
Y recuerda: un mal día lo tenemos todas, lo importante es decidir si te hundes o buscas la manera de seguir adelante. Porque sí que puedes, y de verdad que si quieres hacerlo, lo conseguirás.
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